Cómo comenzó todo

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Para mí mismo y para el que pueda serle útil.

Hace siete años tomamos con Noemí y nuestros hijos el hermoso desafío de venir a pastorear una Iglesia aquí en Los Andes que necesitaba un pastor. Me sentí honrado de ser considerado para una tarea que pensé no calificaba.

Era una Iglesia de cuarenta años con solo siete personas de las que hoy quedan tres. Al principio intentamos hacer de todo. Escuela dominical, estudio bíblico, ministerio para las mujeres, hombres, etc. ya imaginaran que no mucho tiempo después terminamos cansados y frustrados por no ver fruto de tanta labor.

Para colmo la empresa que manteníamos a distancia que nos daba cierto respaldo económico se nos vino abajo y tuvimos que cerrarla. Era como si Dios nos dijera… “¿Tu crees que tu te sostienes? No. Yo te sostengo a ti”

De ahí en adelante comenzamos una escuela en la que ningún seminario teológico nos había preparado. Un trato personal como familia con Dios para producir en nosotros y en su Iglesia lo que el quería hacer.

Tuvimos que hacer una serie de ajustes esos primeros años. Quemar nuestras naves como se dice… ya no había vuelta atrás.

Estuvimos a punto de rendirnos y volvernos a apoyar a nuestro pastor y nuestra Iglesia madre. Recuerdo que mi primera asignación como pastor fue de $11.570 pesos chilenos, no mas de 18 dolares el primer mes.

Nos fuimos a vivir por casi dos años a unas salas al costado de la Iglesia, (no lo recomiendo) esperando mientras postulábamos a un pequeño departamento donde podríamos mudarnos mientras crecía la Iglesia. Fueron tiempos difíciles pero nunca hemos dejado de ver la mano y provisión de Dios en todo lo que hacíamos. En esos tiempos tuvimos cultos con incluso una persona asistiendo.

Recuerdo pensar ¿tanta preparación para esto? y no lo digo en el sentido negativo, mi pensamiento en ese tiempo y aún hoy; es no tenemos mucho tiempo, no vinimos para jugar a la Iglesia y gastar nuestra vida para solo un par de personas. Estoy seguro Dios tiene algo en su corazón para esta Iglesia y esta ciudad que no se ha visto en mas de 220 años desde su fundación.

Una Iglesia conforme al corazón de Dios

Si íbamos a ser una Iglesia diferente teníamos que partir desde una nueva base.  En el pasado, la iglesia mas se parecía a lo que los que mas influencia ejercían sobre ella, o a los que mas familiares tenían dentro, o los que mas hacían parecer su opinión, o al carisma de cierto líder o pastor, o a los que mas diezmaban y creían tener el derecho de conducir hacia donde esta debía ir. Eso tenía que cambiar. Fue quizá lo primero que Dios puso en mi corazón.  Él quería “Una Iglesia conforme a su corazón”. Fue todo un desafío; y sigue siendo, descubrir que es ser una Iglesia conforme a su corazón.

Personalmente siento este es el origen de cualquier cosa, estrategia, énfasis o proyecto que podamos emprender. Es un desafío para mí como pastor mantenerme en esa ruta. Es muy fácil desviarse y comenzar a poner otros énfasis cuando no tenemos este principio en mente.

¿Que hay en el corazón de Dios? wow! muchas cosas… Pero había que partir por algo. Las personas! Dios amó, ama y seguirá amando a las personas y tiene un plan para ellas. Uno de mis textos favoritos es Jeremías [29:11] “Porque yo se muy bien los planes que tengo para ustedes, planes para lo bueno y no para lo malo, a fin de darles un futuro y una esperanza”. Este texto me sostuvo en muchas ocasiones cuando me sentí perdido y sin un plan y aun sigue haciéndolo.

Si Dios tenía un plan para su Iglesia en Los Andes y para nuestra ciudad entonces teníamos que saberlo. Es allí cuando descubrimos que necesitábamos ajustar nuestra visión.

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Comentarios

  1. Jaime Román

    Gracias por escribir esto, no estamos solos.

    • Rubén Guerrero

      Gracias Jaime! En lo que podamos ayudarte solo dinos… Un abrazo!

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